«En el campamento de refugiados cualquier actividad es doblemente difícil»

El activista Mohamed Saleh recuerda su infancia en el campamento de refugiados saharaui de Smara, en la provincia argelina de Tinduf, y nos habla sobre su familia: «Dentro de lo de lo que cabe, están bien. Han sabido sacarle rendimiento, si se puede decir, a un desierto que no te ofrece nada».



  • PREGUNTA: Hola, Mohamed, teníamos muchas ganas de hablar contigo, y queremos hablar de tu vida, que es muy interesante y que nos puede hacer ponernos en la piel de alguien que ha vivido y nacido en el Sáhara. Despegamos, empezamos por tu infancia. Comenzamos en el Sáhara.’Long live The Saharaui Army’ («Dios bendiga a la armada saharaui»), una canción de El Wali que, según me contabas, era una de esas primeras canciones que escuchaste de pequeño. ¿Por qué has elegido esta canción?

RESPUESTA: De las primeras que recuerdo haber escuchado en la radio cantada por familiares cercanos. Es una canción que nació al final de la guerra entre el Sáhara y Marruecos, y no es más que seguir alimentando esa lucha armada por volver a conquistar nuestros territorios. Entonces, cada vez que la escucho me trae esos ánimos, esos recuerdos de familiares cercanos que han perdido la vida por la lucha; por no perder esa esperanza de poder regresar a nuestros territorios y cumplir su sueño.

  • P: Y además que me decías que sigues escuchándola actualmente. ¿Recuerdas alguna situación concreta en tu infancia con esta canción, una fotografía de algún momento?

R: Sí, la verdad. Esta canción la escuchaba en una radio antigua que tenía mi abuela, que era una radio grande, tipo… un portátil y medio. Y esa radio tenía unas pilas que eran gigantescas. Entonces, uno de los momentos así que me recuerda fue que una de las veces dejó de escucharse la radio. Entonces cogí esas pilas, cogí una piedra [risas] y empecé a darle. Lo típico de, supuestamente, darle a las pilas para que prendan. Y funcionó. Entonces se me queda ese momento, con mi abuela escuchando.

  • P: Vivías en un campamento de refugiados saharauis cerca de Argelia, donde aún hoy viven más de 200.000 personas. Cuéntanos un poco sobre la zona, ¿recuerdas lo que es vivir en un campo de refugiados? ¿Cómo se llama este campamento?

R: Sí, alrededor de las 300.000 o por ahí. El campamento de refugiados se localiza cerca de una ciudad argelina, Tinduf, pero realmente todos los campos, todos los campamentos de refugiados, están localizados en territorio argelino, ya que Argelia, desde el comienzo de la guerra de Marruecos contra el Sáhara, muchos saharauis tuvieron que huir de lo que era el Sáhara español. Y entonces, Argelia les dio esa ayuda de poder asentarse mientras tanto que se solucione el conflicto. Los campamentos están divididos en cuatro grandes zonas, o provincias, y cada provincia o campamento tiene el nombre de provincias del Sáhara Occidental. Tipo, El Aaiún, que es la capital del Sáhara Occidental, también hay un campamento que se llama Smara, otro que se llama Dajla… Dajla era la antigua Villa Cisneros española, donde ha habido mucho españoles por su riqueza en fosfato. Yo viví en la provincia de Smara, que es la más habitada.

  • P: Y, ¿cómo es vivir en un campamento de refugiados?

R: Vivir en un campamento de refugiados… Realmente, cuando vives en el campamento y no sabes otra cosa, otra forma de vida, pues al final es tu hogar, ¿no? Pero sí es verdad que, una vez que llegas y descubres lo que son los países desarrollados… Por ejemplo, en mi caso cuando vine a España… Al regresar ahí te das cuenta de que el campamento de refugiados era limitarte todo. Todo lo que en un segundo [chasquea los dedos] consigues aquí, allí te costaba a lo mejor una hora. O sea, mucho más tiempo del que te puede costar cualquier actividad habitual aquí; tipo: agua, la luz… No sé. Cualquier hábito que tengas tú de tu día a día, en el campamento se convierte en algo doblemente difícil de conseguir.

  • P: Gracias a la que es hoy tu familia de acogida sevillana, tienes dos familias. ¿De qué viven tus padres biológicos allí?

R: Pues sí, la verdad es que yo he tenido la suerte de poder tener dos familias y de aprovechar la oportunidad de poder vivir aquí y estudiar aquí. De no pasar por esas dificultades. Mi padre, mi hermano y toda mi familia biológica viven a base de ayuda humanitaria. De lo que es las Naciones Unidas, asociaciones españolas, etc. Porque el pueblo español, a diferencia de de los gobiernos españoles, ayuda bastante al pueblo saharaui. Entonces organizan, por ejemplo, lo que se le denomina caravanas por la paz, que es durante la época esta, aunque este año va a ser más complicado. Se hace una gran recogida de alimentos a nivel nacional y se manda allí. De la cual, desde que estoy aquí, colaboro e intento movilizar: doy charla por universidades e institutos para recoger los alimentos. Este año todavía no hemos podido empezar con esa gran recolecta por la situación. Y eso también es, como he dicho al principio, uno de los efectos graves de esta gran pandemia.

  • P: Y decíamos precisamente que había problemas en esta pandemia con el reparto de alimentos… ¿crees que podrá solucionarse esta situación?

R: Pues no lo sé. De hecho, la última gran recogida que hubo fue hace un año ciertamente, por finales de febrero se mandó y, como coincidió con el comienzo de la pandemia y todas la restricciones, pues hasta hace relativamente tres semanas no se ha podido repartir esa ayuda. Imagínate. Estuvo en el puerto de Alicante, que es de donde parte, hasta septiembre, y en septiembre ya le dieron el permiso para poder salir, y hasta finales de diciembre no se ha podido repartir. Estos son los efectos de esta pandemia, imagínate todo ese tiempo sin recibir la ayuda… Al final pasan muchas necesidades. Con la pandemia no sabe uno cómo van a responder los gobiernos, y entonces es complicado poder verle solución a la ayuda humanitaria.

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  • P: ¿Los ves mucho a ellos, a tu familia biológica? ¿Has podido ir a verlos últimamente?

R: Pues… Hace que no voy a verlos… Dos años. Hace justo dos años me vine, en Navidades, estuve con ellos un mes y… Bueno, dentro de lo de lo que cabe, están bien. Han sabido acostumbrarse, digamos, han sabido sacarle rendimiento, si se puede decir, a un desierto que no te ofrece nada donde sacarle rendimiento… Aún ellos han podido y están sobreviviendo con eso. Y poco a poco, con las condiciones que hay, se planifican, buscan ayuda por un lado y por otro, hacen proyectos mediante oenegés; tipo: agricultura, escuela de talleres… cosas así que se pueden hacer en el campamento.

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